miércoles, 15 de abril de 2020

23/4/2020 INVESTIGACIÓN EN LA ACCIÓN DE ENSEÑAR EN INFANTIL



En las tres primeras diapositivas pongo de manifiesto cómo desde el ministerio de educación y las consejerías (la de Asturias, por ejemplo) nos animan a incorporarnos en programas de investigación acción y a formarnos al respecto. Y me pregunto que para qué están las Facultades de educación: ¿no deberíamos formarnos en lo que nos van a pedir cuando alcancemos la graduación? Pues bien en Oviedo la asignatura de Investigación acción del plan de estudios de Pedagogía hace ocho años la eliminaron de manera burocrática del plan de estudios sin consultar siquiera al departamento y en el de magisterio lo único que se le aproxima es una asignatura sobre Investigación e innovación educativa que cursaréis en cuarto. Todo un sinsentido.

Continúo reivindicando que la investigación forme parte del trabajo diario del magisterio: además de atender directamente al grupo de clase, al que debemos enseñar, debemos orientar y tutorizar (algo que se logró ya en la LOGSE de 1990), si se pretende que mejoremos nuestra manera de enseñar se nos debe reconocer el derecho a investigar sobre nuestra práctica y, en consecuencia a cobrar por ello. ¿Por qué la investigación se nos reconoce al profesorado universitario y no al profesorado no universitario, al de infantil en concreto?

Tras mostrar que en todas las lenguas españolas y europeas existe la denominación de investigación en la acción (IA) presento la primera reconocida históricamente como tal en occidente, hecho llamativo por la cercanía en el tiempo (menos de cien años no es nada) y la unanimidad a la hora de considerarla como tal. No hay discusión acerca de la autoría del primer trabajo de investigación en la acción en la historia de la cultura occidental: la publicación en 1947 del trabajo del psicólogo social Kurt Lewin (iniciador también de la dinámica de grupos) sobre los problemas de las minorías en su barrio neoyorkino puso de relieve la importancia de investigar para cambiar la sociedad e incorporando a los actores implicados en la investigación, en su caso a la población judía y afroamericana de su barrio. ¿Qué sentido tenía investigar una realidad sin la incorporación en la investigación de las personas sobre las que se investigaba?

Paso a destacar los antecedentes británicos de la IA educativa citando como autoridades desatacadas a Laurence Stenhouse, John Elliot, Stephen Kemmis y Wilfred Carr (estos dos últimos estuvieron en la Facultad de Educación de Oviedo enseñándonos qué era eso de la IA a comienzos de los 90 del siglo pasado) y cómo se generaron grupos de ia en instituciones como la casa del maestro de Gijón, centro precursor de los centros de profesores de nuestras comunidades autónomas. que acogió al primer grupo de maestras de infantil integrado en los grupos asociados para la investigación acción en la enseñanza de Asturias.


A continuación muestro la primera tesis doctoral presentada al respecto, primero en España la de José Contreras en la universidad de Málaga y poco después en Oviedo, la de Gloria Braga, tesis  que tuve el honor de codirigir con el profesor Wilfred Carr para adentrarme después en lo que entiendo por investigar en la acción de enseñar. Un grupo de docentes en el que una persona asume de manera rotatoria el papel de elaborar el diario de la reunión del grupo, sin tarimas ni estatus distintos entre sus integrantes ,recayendo la dirección de la investigación en todos ellos con la finalidad de mejorar tanto sus prácticas, como sus discursos sobre las mismas así como las condiciones de su trabajo docente.

Mas adelante distingo los cuatro momentos de toda investigación en la acción de forma dinámica (puede iniciarse en cualquiera de ellos) y como ejemplo subo en dos diapositivas los recorridos que realizan niños o niñas de cuatro años en el tiempo de recreo del colegio de infantil de Avilés implicado en una investigación en la acción dirigida por Marina Subirats. Con ello pretendo mostrar que las técnicas de recogida y análisis de dato de las ia ni requieren el dominio de sofisticados conceptos estadísticos ni probabilísticos que caracterizan las investigaciones experimentales en educación. Con manejar conceptos matemáticos tan básicos como el tanto por ciento, es sufuciente  para implicarse en proyecto de investigación en la acción como puede verse en la diapositiva donde cito las técnicas de recogida de información habituales en las ia. 

Enfoque investigador en educación asumido de manera coherente en Finlandia, como lo muestra el texto que presento de 2012 donde se explica su apuesta por un profesorado investigador de su práctica. ¿Cuál fue mi asombro cuando comprobé que en dicho país, tan aclamado por su sistema educativo, se defiende la investigación en la acción incluso recurriendo exactamente a las mismas autoridades educativas que nos habían formado a los grupos asturianos de ia constituídos en la casa del maestro de Gijón, Lawrence Stenhouse, Stepken Kemmis y Wilfred Carr. Frases literales del texto coinciden con las propuestas que realizamos en los 90 en nuestro país.

Como cuando afirmábamos que habría que romper previamente con la concepción imperante a nivel universitario consistente en valorar la labor investigadora en función de su alejamiento de las preocupaciones prácticas y artesanas del profesorado de niveles no universitario. Parece ser que cuanto más pura e incontaminada por la realidad sea una investigación, tanto más valor tiene. 

Por ello creo que es imprescindible empezar a avanzar en la línea de concretar convenios entre Universidades y Consejerías de Educación que faciliten la dedicación del profesorado de Universidad al perfeccionamiento del profesorado no universitario siempre y cuando, claro está, conozcan realmente las necesidades profesionales del personal docente de estos niveles. Y para ello es preciso que actúen como tales en los niveles no universitarios, de una manera regular y oficialmente reconocida y exigida como parte de su trabajo. ¿Cómo puede alguien pensar en enseñar didáctica de lo que sea en la enseñanza obligatoria o post-obligatoria sin ejercerla realmente en dichos niveles? Parece algo obvio. pero hasta que no se supere esta palpable contradicción no podrá darse un desarrollo y una construcción de la didáctica de ese contenido que fundamente y promueva la consiguiente mejora en la calidad y coherencia de su enseñanza. 

De la misma manera, y en sentido inverso, la Universidad debe favorecer la incorporación en su seno de aquellos docentes de niveles no universitarios que pueden asumir, por sus conocimientos y experiencias, la doble tarea de enseñar e investigar sobre la educación infantil, primaria o secundaria. Pues bien, eso es lo que propone la R.P.I. finlandesa que ha hecho del valor de la colaboración entre el profesorado universitario y no universitario su principal apuesta. Apuesta por una educación muy alejada de la que tenemos en países como el nuestro. Basta con ver las fotos de una escuela recientemente inaugurada en dicho país para percatarse de la importancia social de la educación en Finlandia.

Para continuar destaco el hecho de que en los EEUU en este siglo se asiste, así lo proclama Ken Zeichner es su texto de 2010, a la proliferación de grupos de investigación acción que, como afirma en el capítulo cinco del libro titulado La investigación-acción: la renovación personal y la recostrucción social se multiplican  como conejos. Para que luego aquí eliminemos la asignatura de investigación en el plan de estudios de pedagogía por cuestiones burocráticas.

Por último presento varias investigaciones en la acción de enseñar en infantil realizadas en distintos países como Reino Unido, Australia o México, además de dos españolas, sobre problemáticas muy diferentes, para que comprobéis el estado y sentido de la ia en el mundo



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