Nada de lo que esta sucediendo estas semanas está en el currículum. Nada de lo que estamos viviendo aparece en los libros que hemos estudiado. Sí que aparecerá en los que se estudiarán, y quizá para entonces explicarán no solo qué es y qué está provocando este virus, en lo social y en lo económico, sino también cómo reaccionamos ante la nueva situación que ha provocado y qué herramientas consideramos esenciales, y no me refiero solo a internet.
El fin de la educación es dar herramientas, no solo transferir conocimiento. Desde las administraciones deberían haberlo dejado muy claro. Esta es una oportunidad para invitar al compromiso con la familia, a repartirse como buen equipo las tareas de la casa. Es la ocasión para que chicos y chicas aprendan a gestionar su frustración, su estrés, su ira, su alegría o sus miedos (y aquí sí deberíamos enfatizar la necesidad de que esas herramientas lleguen a todos). Este es el momento para guiarles sobre cómo administrar el uso de la tecnología y el no uso de la tecnología. Para que prueben a sumergirse entre las páginas de algún libro. Para que investiguen. Para estimular su creatividad, su curiosidad. Para abrir la puerta a conversar. Para ver ejemplos de solidaridad (que hay muchos), de respeto, de compromiso social. Para aprender a cuidarnos más. Para entender la importancia del ejercicio físico. Para descubrir por qué estar al sol un rato (cómo lo añoramos) nos da vitamina D y para qué sirve. Para saber cómo reaccionar si vuelve a suceder algo así. Para ser más comprensivos, más empáticos y más cuidadosos con nuestros actos. Esta situación extraordinaria (fuera de lo ordinario) nos está brindando la posibilidad de conocernos más, y en educación es algo que no debemos dejar pasar por alto.
Si la sociedad defiende la educación inclusiva, este es un buen escenario para aceptar ese compromiso. Y ya no me refiero solo a niños y niñas con distintas capacidades, sino también a la infancia en familias en riesgo social y con pocos recursos. En este país hay cerca de un 30% de pobreza infantil. Entiendo que internet no estará entre sus prioridades. El 44% de las familias tienen solo un ordenador y el 14% ninguno, según los datos de la OCDE. Si les mandamos tareas dentro de nuestras posibilidades, hay que pensar también “dentro de sus posibilidades”. En muchos casos, su familia no sabrá o no podrá ayudarles. En otros muchos, nada de lo que estemos haciendo telemáticamente les llegará, porque no tienen acceso a internet. Si hay algo que necesitan chicos y chicas ahora es sentir que seguimos con ellos, que no están solos (más allá de su familia) y que tenemos ganas de volver a verlos. Sé que parece que el tiempo del correo postal ya pasó, pero una carta, una llamada pueden hacer más que dos horas de tarea al día. La pregunta no es si van a perder ritmo escolar, sino cómo pueden salir mejores de esto. Y eso, desde las administraciones educativas, deberían dejarlo claro. Porque un docente no es mejor por mandar más tareas, ni ha de justificar su trabajo mandando ejercicios cada día y saturando a las familias. Un maestro, una maestra es fundamental siempre en esta sociedad, pero más ahora, apoyando a las familias a pasar un trago como este, diciendo a niños y niñas que, cuando esto pase, volveremos a vernos y nos reiremos de ello. Docentes, familias e infancia siempre caminarán juntos.
Son semanas de grandes aprendizajes para todos, y lo que aprendamos no lo olvidaremos jamás. Es importante que tengamos flexibilidad ahora, pero más importante aún es que la tengamos después, cuando todo haya pasado y las diferencias entre unos y otros sean mayores, porque es probable que eso pase. Entonces será una buena prueba para nosotros más que para los niños, y será entonces cuando veamos todas las dificultades, todos los retos y todo lo bonito que hay en el arte de educar.
Tengo una hija y un hijo en el tercer curso del segundo ciclo de Educación Infantil y estos días me han servido para confirmar algo que ya sospechaba, la suerte que han tenido con que les tocara la maestra que tienen. Sí que nos pide que si es posible y sin agobiar, repasemos con ellos algunas cosas que estaban dando en clase pero en pequeñas píldoras, pero en lo que más insiste es en que tienen que jugar mucho, aprender a ayudar en casa y escuchar muchos cuentos. Hace videollamadas que se pasa diciendo que son unos campeones, las ganas que tiene de abrazarlos y que si esto vuelve a la normalidad no van a pisar la clase a menos que llueva.
ResponderEliminarUn texto magnífico, 100% acorde con el autor y más teniendo en cuenta que en días como hoy, los niños necesitan de actividades lúdicas y novedosas, ya que están aburridos de sus juguetes.
ResponderEliminarEn mi caso, tengo la suerte de vivir en el mismo portal que mi sobrina (empieza en septiembre al cole) y la mejor forma de entretenerla es mediante actividades manipulativas, ya hemos hecho slime, plastinia casera, arena mágica y hasta galletas. Nada de televisón, nada de pantallas.
Me parece el texto perfecto para la situación que estamos viviendo. He hablado con varias familias y todas coinciden en lo mismo: "mis hijos lo están llevando mejor de lo que esperábamos". A veces los niños y niñas no necesitan grandes juguetes o el último aparato electrónico del mercado, sino pasar más tiempo con su familia y, sobre todo, jugar. No deberíamos preocuparnos tanto de si en estos meses su rendimiento bajará, más bien de cómo podría afectarles esta situación a nivel mental en un futuro. De este texto, me quedo con una frase: "Docentes, familias e infancia siempre caminarán juntos".
ResponderEliminarComo dice mi compañera Sandra, es un texto magnífico, que nos da mucho para reflexionar como futuras maestras. Ojalá más docente lo pudiera leer, ya que desde mi situación familiar, no es como la de mi compañera Yes.Mi primo que vive en Madrid y va a tercer curso de Educación Infantil,sí les mandan tareas todos los dias de Lunes a Viernes, sin descanso ninguno. Y nada que decir sobre mis primos de 3º y 4º de Primaria, aparte de repasar todos los contenidos, tiene que dar lo nuevo con la ayuda de los padres, aparte de hacer hasta incluso presentaciones para colgar en una de las cinco plataformas que tienen para comunicarse con el profesorado. Esta situación es nueva para todos y sobre todo desde mi opinión personal dará un gran cambio en el sistema educativo que conocemos a día de hoy. Y para finalizar resaltar, que nosotros mismas como alumando de la universidad estamos llegando a saturar un poco con toda esta situación.
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo con el texto y con mis compañeras. Considero que la educación debe tener a todos los niños y niñas en cuenta, por ello, hay que ser conscientes de que hay un porcentaje que no puede permitirse tener un ordenador o un medio con el que realizar las tareas en casa.
ResponderEliminarCreo que es mas importante un mensaje de animo, que una cantidad excesiva de tareas diarias.
Me parece muy interesante esto, dada la situación actual. Cuando todo "vuelva a la normalidad" tendremos que entre todos luchar para volver a la normalidad poco a poco y ayudar a los menos aventajados que no cuentan con los recursos suficientes a no quedarse atrás.
ResponderEliminarUn texto muy interesante que hace replantearse ciertas cosas, los niños tienen que jugar y explorar y no saturarles con deberes en una situación que ni siquiera son capaces de comprender. Muy de acuerdo con el texto y con mis compañeras.
ResponderEliminarEs un texto que se ajusta muy bien a la situación que estamos viviendo actualmente, los niños necesitan jugar y aprender de forma lúdica sin falta de atosigarles tanto con deberes o tareas. Además de que se tiene que pensar también en las familias que no tienen como acceder a estas, ya sea por que no tengan internet, ordenador, o desgraciadamente estén viviendo un caso de COVID-19 en su entorno.
ResponderEliminarMuy de acuerdo con el texto y con la opinión de mis compañer@s.